viernes, 5 de mayo de 2017

Recuerdos Ocultos

Entonces, dejó de cantar. Los acordes de las guitarras habían empezado a sonar como el llanto de un niño. Un sollozo que se reflejaba en su mente nítido y desgarrador. Las manos le temblaban. El micrófono se le escurrió y ella huyó de aquel escenario de cuadros blancos y negros.

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